CAP 18

Sabía lo que iba a decirme... De sobra. E iba a estar incómodo en esa situación, pero no iba a hacerle daño. No ahora, no hoy.
- Te quiero. Eres lo más importante de mi vida, sé que es algo estúpido y exagerado, pero es la verdad. Daría la vida por ti, porque estuvieras bien, porque fueras feliz. Cuando estabas con... Esas chicas que tienen suerte, que tenían la oportunidad de estar a tu lado... Deseé ser una de ellas. Deseé ser yo la que te saludaba, a la que tu sonreías a la que le dabas dos besos cuando se tenía que ir ella o tu. Deseé siempre estar a tu lado y esto, aunque se acabe, creo que será el momento más feliz de mi vida. Todas quieren ser tus novias y todo eso, pero aunque no fueses mi novio, aunque no fueses mi mejor amigo... Con solo que tu piel roce la mía por un milésimo instante..., sería la persona más feliz del mundo. De hecho, lo soy. Y me alegro de que no seas mi ángel porque si no ahora mismo ya no estarías aquí y no te podría decir eso. No te quiero por tus ‘súper-poderes' que ya no los tienes, pero en fin... - rió y esbocé una sonrisa -, no te quiero por el dinero. Antes, te quería porque pensaba todo... Todo que te dije antes. Sexy, creído... etcétera. Puede que lo seas, puede que no. Pero lo que sé que en realidad es que sos leal, dulce, cariñoso, amable..., si no fueras famoso y algún día de mi vida tuviera la suerte de conocerte, me enamoraría de ti igual. - si la quisiera de verdad, estaría llorando, tal vez - ¿Y sabes otra cosa? Aunque no lo aparentes eres sensible. Y sé que tenes un lado romántico guardado para alguien que sé de sobra que no soy yo. Creo que eres todo lo que soy. - noté algo frío en mi pecho, y bajé la vista. Una lágrima - ¿Sabes? - otra lágrima.
Se separó de mí y me dio la espalda, me incorporé sobre la cama y vi como su pelo tapaba su cara - Creo que no te quiero. - eso era un alivio... - Si no que te amo. - Ok, peor aún - Ya está. Puodes reírte de mí, puodes echarme de la habitación, porque ya está todo dicho.
- No te voy a echar, - dije - me gusto.
- Gracias. Pero no es un poema...
- No, claro que no lo es - apoyé la cabeza sobre la suya y rodeé su cintura con mis brazos, pegué mi cuerpo más al de ella - si no, rimaría.
Rió. Le sequé un par de lágrimas que caían por sus mejillas. Le di un beso en la mejilla y la apreté contra mí con fuerza.
Nos quedamos en silencio. Cuando me di cuenta,Jessica ya estaba durmiendo.
Decidí yo hacer lo mismo.
(A LA MAÑANA SIGUIENTE)
(NARRA JESSICA)
Despierto, y miro el reloj. Son las 12. Miro a mis espaldas y Justin está durmiendo a mi lado y me rodea la cintura con los brazos. Sonrió. Y sigilosa y suavemente me desprendo de su agarre. Camino hasta el baño y me despojo del pijama y me meto en la ducha. Me ducho rápidamente, me visto, y bajo las escaleras para desayunar. Me encuentro a Chaz en algo que parece un pijama (una remera que le queda pequeña de "The Beatles" y un pantalón de gimnasia) desayunando.
- ¡Buenos días! - sonríe -.
- ¡Hola! - lo saludo contenta -.
- ¿Café? - me pregunta con la jarra en la mano -.
- Sí por fa - pido -.
- ¿Cómo lo queres?
- Sólo, para espabilar.
Se ríe, y me da el café.
Me fijo en la cocina. Es de azulejos blancos, y la encimera tiene banquetas. La cocina tiene un gran ventanal que da al jardín de atrás. Algo como la casa de Los Simpsons, sólo qué más grande y con un ventanal e vez de una ventana. -
Me siento en una de esas banquetas, mientras Chaz saca el azúcar y lo coloca al lado de la taza que me acaba de posar en la encimera.
- ¿Tostadas? - pregunta sentándose a mi lado -.
- No, que no tengo mucha hambre - sonrío agradecida -.
Desayunamos en silencio. Él, acaba primero y se queda a mi lado, mirando cómo me bebo el café.
- Bueno... - balbucea -.
- Chaz - digo -.
- Decime.
- ¿tu no te levantabas a las 9 a hacer deporte?
- Acabo de llegar de hacerlo - ríe - ¿qué pensabas?
- Qué eso era un pijama - sonrío -.
- Pero no, es un pantalón de gimnasia, viejo, y sucio, pero es un pantalón.
- Y original - opino -.
Se ríe y yo le sonrío. Chaz, es simpático. Siempre pensé que era el típico que no hablaba, bueno ok, no habla mucho, pero es muy dulce y buena persona. O eso creo.
Me despido de Chaz, y vuelvo a subir a la habitación, Justin aún duerme. Agarro mi bolso con mis cosas, una sudadera y vuelvo a bajar las escaleras,
salgo a la calle. Necesito dar una vuelta.
Entonces, noto como una mano me agarra del brazo. Me paralizo.
Alguien me agarro bruscamente y con los ojos llenos de miedo le miré a la cara. Que al segundo, se me dibujó una sonrisa en el rostro.
- ¡Casi me muero del susto! - le dije -.
Victor rió.
- Perdona, perdona. - sonrió - No puedo dejarte sola, ¿sabes? A Justin le daría algo.
Sonreí.
- Estaba muy tierno durmiendo.
- Se lo merece... - dijo Victor -.
- Sí - sonreí, me devolvió la sonrisa -.
- Demos una vuelta - propone -.
Asentí, y camino junto con él. Estamos en silencio, pero tengo una pregunta que me interesa mucho y que quiero hacerle, pero me da no sé qué... Invadir su intimidad o tal vez su pasado, ya sea oscuro o brillante tampoco me agrada mucho.
Decido no hacérsela.
- ¿Quieres que te cuente la historia de mi vida? - lo miré - Ya sabes que leo la mente...
- Pensaba que sólo un ángel podía leerla, el tuyo.
- De momento yo soy tu ángel... Pero cuando Justin de muestre que lo puede ser, volverá a ser el tuyo.
- Ah - balbuceo -.
- Nací en 1968, era hijo de un matrimonio podre de Boston, pero que se había mudado a Forks. Un pequeño pueblo de...Bueno. Soy de Forks, y eso. Hice la vida de un chico normal, ya que en Forks la situación económica de mi familia mejoró. Pero todo cambió cuando cumplí los 19 años. Mi madre murió de leucemia y mi padre se desmoronó. A partir de ahí tiré yo del carro familiar. Aprendí a cocinar, a coser... Conseguí un trabajo. Nos manteníamos, estábamos bien. Años más tarde, mi padre murió de pena, por así decirlo. Tomaba anti depresivos y un día se tomó una caja entera. Obviamente, murió a causa de ello. Ahora mismo, yo debería tener... No sé. Da igual.
- ¿Cómo moriste...? - susurré -.
- Cuando tenía 20 años, conocí a una chica... Jessica, mi Jess... - sonrió para sí mismo -Sí, lose, se llama como tú.Nos casamos a los 2 años, y ese mismo año tuve un hijo. Bueno, una hija, ojos azules, como su madre, pelo rubio... Era una preciosidad. Tendrá tu edad más o menos. Cuando nació nos mudamos a San Francisco.
- ¿Cómo se llamaba?
- Candela Charlotte.
- Es muy bonito. - sonreí -.
- Gracias, se lo eligió mi mujer, - sonrió - después, cuando ella tenía 3 años, yo fui a trabajar un día. Tenía que pasar por el famoso puente de San Francisco para poder ir al trabajo. Cuando Charlotte cumplió los 3 años, la metimos en un colegio religioso que me pillaba de camino al trabajo. Un día, más o menos a final de curso, llevaba a Candy a casa. Llovía. Entonces, un motorista me adelantó y un par de metros más adelante, derrapó y cayó al suelo. Reaccioné, y pegué un volantuzo, perdiendo el control del coche, y lo envié directamente al agua. El agua entraba sin cesar por el coche y por la ventanilla abierta de Charlotte, entonces, desabroché su cinturón y la empujé para que saliera por la ventanilla. Intenté desabrocharme, pero estaba atascado, y lo único que hice fue mirar como mi pequeña llegaba a la superficie y el coche se iba hundiendo más, para que, se perdiera con la oscuridad y yo con él. - me miró a los ojos, brillaban - Al mismo día, sacaron mi cuerpo del agua. Y mi mujer y mi hija se quedaron solas. Sólo sé que se mudaron a otro país. Pero no sé nada de ellas.
Sí, el iba a llorar, pero yo ya estaba llorando.
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Hola chicas!!!
hay sorry por 1r. no haver subido cap, 2n por no haverme pasado por vuestras noves. Esque ahora con la escuela me tiene muertaa y casi no tengo tiempo para subir cap :(
bueno pero os prometo que subire mas seguido y que me pasare por vuestras noves ^.^
bueno espero que os haya gustado el cap :)
comentad mucho!! ;)
kisses
os kieroo muchisiimo!!
angela! ^^

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