Cap 17

(NARRA JUSTIN)
- Vamos a casa... - Dije - Ya es tarde.
Jessica asintió y me agarro de la mano. Pude observar como había llorado, tal vez de la emoción de las dos palabras que tanto odiaba, que casi vomito. Pero ya lo había dicho y no había vuelta a atrás, si no, le partiría el corazón y era ya lo que me faltaba. Hacerle daño.
Bajé todas las persianas, mientras Jessica me esperaba a la puerta, mirando el cielo azul que se nos presentaba delante. Sonreía ampliamente, y eso me gustaba.
Cuando acabé, cerré la puerta y le entregué las llaves a Jessica.
- ¿Me las habías cogido tu??
- Sí - sonreí - sabía que iba a pasar algo como esto... Y lo vi apropiado.
Sonrió y me besó. Rodeé su cintura y nos encaminamos hacia el coche. Le abrí la puerta y ella me sonrió. Le devolví la sonrisa y con ella me subí en el lado del conductor. Nos miramos a los ojos antes de arrancar, y el resto del trayecto lo hicimos en un silencio cómodo, apacible, tranquilo y relajante. Íbamos agarrados por una mano, ella la izquierda y yo la derecha. Mi otra mano llevaba el volante.
De vez en cuando, le echaba una ojeada a Jessica. Sus ojos brillaban ya de por sí, y con la luz del sol hacía que fuesen mucho más especiales de lo que ya lo eran. Su pelo, brillaba al igual que sus ojos con la luz del atardecer del sol. Una sonrisa de oreja a oreja se ensanchaba cada vez que nuestras miradas, aunque por poco tiempo, se cruzaban, luego yo tenía que desviar la vista a la carretera si no quería morir otra vez, claro.
Llegamos a casa. Bajé yo primero y luego le di la mano a Jessica para bajar, saltó. Y nos encontramos frente a frente. Sonreímos y pasamos a dentro.
- ¡Ah! ¡Volvieron! - Dijo mamá contenta - ¡Ryan,Chaz, Mike! ¡Mirar quiénes están acá!
Ryan, Chaz y Mike avanzaron en dirección nuestra nada más aparecer por el salón. Suerte, que ya no recordaban que Jack había tenido a Jessica como novia. Le dieron dos besos cada uno a Jessica, y pasamos a cenar. Jessica se sentó al lado de Jack y al otro lado, yo.
Fer sonrió ampliamente cuando Jessica lo miró, esbocé una sonrisa.
- ¿Y cómo se conocieron, chicos? - Dijo Fer -.
- Emm... - balbuceamos ambos -.
- Es hermana de una ex de Justin. - Dijo Jack - Cuando la ex se la presentó a Justin..
-Fue flechazo total - Terminé la frase de Jack -.
- Om - Fer y mi madre sonrieron -.
- Osea - Dijo Fer -, que estás... ¿Enamorado?
- Muy enamorado. - Dije mirando a Jessica, sus ojos brillaban - Muchísimo.
El resto de la cena transcurrió en silencio. De vez en cuando miraba como mamá miraba dulcemente a Jessica, la cual miraba por la ventana la noche estrellada de primavera.
Cuando acabamos de cenar, Jessica ayudó a mamá a lavar los platos y secarlos, estuvieron hablando animadamente y mientras nosotros viendo la televisión en el salón.
- Nunca pensé que te llegarías a enamorar.
- Ni yo. - Dije mirando a Jack - Tenías razón.
- Yo siempre la tengo. - sonrió - Just... ¿Podemos hablar un momento?
- Claro.
Nos levantamos y nos encerramos en la biblioteca. Sí, teníamos de eso, a pesar de que yo no la usaba demaciado.
- ¿En serio?
- No. - Dije - ¿Cómo...? Por Dios Jack, te dije que nunca me iba a enamorar.
- ¿Entonces?
- Necesito que esté a mi lado. No porque me guste, si no porque... En fin... Es que... - balbuceé, mi hermano arqueó una ceja- ¡Mierda! Está buena. Punto. Pero es por el bien de la humanidad, ¿sabes? No es muy agradable que por la tontería de una chiquilla de 17 años que esté ‘enamorada' de alguien al que casi no conoce, y solo se ha enamorado de él por ‘que es taaan liiiindoooo' - Jack negó con la cabeza - en fin, que no es muy agradable que por esa estupidez, porque para algo lo es, renunciar a la existencia de la raza humana y que todo lo que hemos logrado durante millones de años se eche a perder... ¿Sabes?
- La estás utilizando, es peor eso.
- No Jack, no lo es.
- Justin, yo prefiero que se muera una raza humana entera antes de la persona que quiero. Pero no lo comprenderás hasta que te enamores de verdad... Es estúpido, y el amor es estúpido también. Pero es lo mejor que te puede pasar en la vida.
Dicho esto, Jack se fue de la biblioteca, dejándome a mí solo, para que me reconcomiera la cabeza. Pero no lo iba a hacer. Él mismo lo había dicho, el amor es estúpido. Pero yo no iba a caer en algo de estúpidos. Fin.
Salí y vi que Jessica no estaba con mamá, ella me señaló hacia arriba, ya que me la encontré de camino al salón. Asentí. Subí las escaleras con lentitud y entré en mi cuarto. Jessica estaba profundamente dormida, con el pijama puesto y tapada hasta el pecho en la cama.
La cortina estaba corrida y esto hacia que su piel brillara, y pareciese lo que en un tiempo fui yo... Y esperaba no volver a serlo.
Un ángel.
Agarre uno chupetínes de la mesa de luz y abrí las puertas transparentes que me llevaban al balcón. Me apoyé en la barandilla. Pele uno, y me lo metí a la boca
Necesitaba relajarme. Tranquilizarme. Nadie le podía hacer daño porque estaba yo como su guardaespaldas personal y como su supuesto novio. No me gustaba la idea de tener que mentirle, porque para mí siempre había sido la verdad por delante. Pero esta vez me jugaba mucho, me jugaba la vida de millones de personas. No solo la de Jessica.
Me giré y desde la barandilla, con mis codos apoyados en ella y mi espalda igual, la miré. Estaba de espaldas, normal, la luz de la luna la molestaría.
Me pensé en tal vez, todo lo que podría haber pasado si nunca la hubiera conocido. Ahora mismo estaría muerto. Más que muerto. Y mi hermano destrozado. De todos modos, no era una gran amenaza para los que más me importan. Y digo yo. ¿Cómo algo tan sumamente insignificante, una chica de 17 años puede ser una amenaza para esos estúpidos demonios?
Me resultaba imposible, sin sentido, estúpido... Una idiotez. Pero lo era, era una gran amenaza para esos y tenían que matarla. ¿Cómo podían ser tan crueles? Eran demonios y tal, pero jamás pensaría que podrían ser así de crueles y con esa sangre fría. Pero lo eran.
Querían matarla y yo aunque no volara, aunque no fuera la perfección en persona, tenía que protegerla como si fuera mi hermana pequeña. Como si fuera Jack, pero más débil. Más frágil. Y con más dolor y más ganas de llorar acumuladas en el alma y en los recuerdos del pasado. Jessica había sufrido lo imposible, pero ahora posible porque ella existe. De todos modos, esperaba, y conservaba las esperanzas, de que todo en su vida se arreglase y que todo esto se acabase ya. Que nuestros caminos se separasen y que ella encontrara a su hombre perfecto, para hacer su vida perfecta.
Ella era perfecta. Y yo era un estúpido que tal vez, se preocupaba más de la vida de un millón de personas, que de la persona que en vez de preocuparse de la vida de un millón de personas, se preocupó de la mía.
Mierda, ya me estaba reconcomiendo la cabeza, me cago en Jack Huilen.
Negué para mí mismo con la cabeza, y mordí lo poco que quedaba de chupetin. Cerré las puertas y corrí las cortinas.
Me quité la gorra, la campera, que cayó al suelo y la remera. Me saque las zapatillas lanzándolos al aire, como si fuera a hacer toques con una pelota de rugby, y cayeron por ahí. Iba al baño. Me saque las medias, los pantalones y el bóxer y me metí en él, para luego entrar en la ducha.
Abrí el grifo y el agua fría y congelada cayó por mi espalda. Pegué un salto, y a toda velocidad lo puse al máximo de caliente para que estuviera más agradable más rápido. Y así fue. Luego, me quemaba y lo puse más o menos por la mitad. Cerré los ojos para relajarme y noté como el agua caía por todas las partes de mi cuerpo y me refrescaba y me relajaba poco a poco.
Escuche un teléfono. Salí de la ducha y me puse la toalla alrededor de la cintura. Cuando iba a abrir el pomo para pasar a mi habitación pero me quedé callado, escuchando que hablaba Jessica.
- ¿Sí? - Dijo ella con voz adormilada -.
- ¿Jessica? ¡¡JESSICAA!! - había puesto el altavoz - ¿¡Dónde estás!? Jessica, ven a casa!
- Paula... ¡Te dije que no me llamaras!
- ¿Cómo no iba a llamarte? ¡Jasmine por Dios!
- No me llames Jazmine, - si, si no sabían ella también se llama Jazmine, como mi hermanita, solo que ella nunca se llamaba así- por favor - Dijo ella - Paula, en serio, estoy bien, yo... Cuelga, por favor.
- Jessica... Dónde estás, cariño.
- Estoy en Canadá, ya te lo dije. Me fui por asuntos...
- ¿¡Con quién estás!?
- Paula...
- Jessica, papá está muy mal, está muy preocupado por ti... Jessica... Por favor.
- Estoy en Stratford. Estoy en casa. Estoy viendo mi habitación y la de Chels en frente. ¿Sabes? La casa tiene polvo pero lo voy a limpiar. No pasa nada Paula, estoy bien. Sabes que siempre fui autónoma.
- ¿Con qué dinero piensas vivir, Jessica?
- Buscaré un trabajo. - mintió - De verdad... Paula, estoy bien.
- Voy a ir a verte.
- ¿¡Qué!? ¡¡NO!! - escuche como la puerta del balcón se abría, salí del baño y me acerqué al balcón.Jessica estaba con el celular entre las manos mirando las estrellas - Ni se te ocurra, Paula, por favor.
- Jessica... ¿Qué está pasando?
- Te lo contaré. Pero no le digas nada a papá, invéntate algo.
- Está bien.
- No estoy en casa, estoy en una mansión en la zona de ‘multimillonaris', como decís tú, de Stratford. Estoy en la casa de los Huilen, ¿sabes quienes son?
- Qué me estás contando, niña.
- Lo que escuchas, ni más ni menos. Es una larga historia...
- Bueno, empeza.
Suspiró.
- Está bien. Ahí va. - tragó saliva -.
- Todo oídos.
- ¿Recordas el programa de Viva Live?
- Como para no, no parabas de hablar de él...
- Cuando conocí a Justin, esa misma noche, murió en un accidente de coche. - Hizo una pausa,Paula hizo intentó de hablar pero Jessica carraspeó y Paula tal vez, en Washington, habría cerrado la boca - A la mañana siguiente, tu me dijiste que no fuera al instituto... Pero fui. Escuche una voz. Era Justin, el guitarrista del grupo... Resulta, que es mi ángel - rió, Paula no dijo nada -
de la guarda. Gracias a su existencia en la otra vida pude ver a mamá, y gracias a él me reconcilie con papá. Gracias a él, todo está bien. Tuvimos problemas... Con demonios y todas esas cosas, entonces, hicimos una especie de pacto, que Justin hacía su vida, haciendo que todas las personas de la faz de la Tierra, excepto su hermano, que ahora también está metido en el ajo, y yo. Pero las cosas volvieron a complicarse y los demonios mataron a Liss... Y no se les ocurrió otra cosa que llevarme con ellos, porque es la única manera de que esté a salvo yo y ustedes. Según me dijeron soy ‘la puerta a el mundo de los humanos'. Y por eso me sobreprotegen. Si yo estoy a salvo, toda la Tierra estará a salvo.
Paula no respondió.
Jessica quedó en silencio, no dijo una palabra más.
- No me creerás y me tratarás como una loca. Pero es la verdad.
- Te creo. - Dijo Paula - Yo te creo, cariño.
Creo que Jessica esbozó una sonrisa.
- Y te dejo estar ahí... ¿Sabes? Notaba algo raro en ti. Llevas un año siendo feliz. Pero no eran los amigos... Era algo de dentro, no sé el qué. Bueno, ahora lo sé. - Jessica rió levemente - Te quiero Jessy.
- Te quiero Paula. Cuida a papá.
- Y tu cuídate a vos misma.
Silencio.
- Paula.
- Decime.
- ¿Cómo te encontraste a Chels?
- Estaba como durmiendo... - suspiré - Parecía un ángel.
- Ah, gracias. Te quiero.
- Yo también.
Colgó, y se giró. Me miró con los ojos como platos.
- ¿Pensas dormir así?
- Me picó la curiosidad ¿si? Ahora voy a cambiarme, ¿cómo voy adormir como si llevara una falda?
Reímos.
- Te creyo por los pelos - Dije -.
- Sí... -volvió a entrar - Pero algún día tenía que habérselo dicho.
- Venga, vamos a dormir.
Sonrió de oreja a oreja y me dio un beso en la mejilla, poniéndose de puntillas. Reí.
Se metió en la cama mientras yo buscaba un pantalón que ponerme. Cuando lo conseguí, sustituí la toalla por el pantalón y me metí en la cama.
Le di un beso en el hombro, se giró y sonrió. Apoyó la cabeza en mi pecho desnudo mientras yo le acariciaba el pelo y jugaba con algunos de sus mechones.
- Me va a dar vergüenza decirte esto.
- ¿El qué?
- Emm... No sé cómo empezar.
- ¿Qué es?
- No lo sé ni yo.
- Di lo que quieras decirme. Cuando acabes, si hay algo que no entiendo te lo preguntaré. - reí -.
- Está bien... - suspiró - Allá va.
- Empieza - la invité -.

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