Cap 11

Miré a Justin. Miré a mi yo. Miré la televisión. Me faltaban 30 segundos. Me acerqué a la televisión y mi mano se posó sobre el botón de ésta. Pero no hice presión.
Mi cabeza no paraba de dar vueltas y, mi corazón iba a 1000 por hora.
Todos esos momentos...Esos amigos que acababa de conseguir...Papá... Lo perdería otra vez...Mamá... Nunca la hubiera visto en mi reflejo.
Chels... Jamás habría sabido su enfermedad, porque jamás habría vuelto a hablar con mi padre...Noté esa sensación. La de enamorarme de alguien, miré hacia mí misma. Miraba absorta la televisión, estaba en shock. Y estaba, yo, decidida a lo que iba a hacer.Mi mano se desprendió del botón, caminé hacia Justin.
- Vámonos. - rogué -.
- ¿Y el botón...?
- Vámonos. - repetí - Por favor.
Justin sonrió, otra vez la sensación del viento, pero esta vez estuve con los ojos abiertos. Los recuerdos comenzaron a pasar ante mis ojos, y una lágrima corrió por mi mejilla derecha, Justin no me vio, por suerte. Deseé que se acabara el viajecito, y sí, se acabo antes de lo que me esperaba.Cuando regresamos, Jack estaba hablando con... Víctor.
- Jessica, Justin. - dijo - tengo que darles una noticia.
- Empeza - dije -.
- Ok, - dijo Victor - siéntanse, es para rato.
Tomamos asiento, en mi cama, Víctor estaba de pie.
- Tienes que desaparecer y olvidarse los unos a los otros, los están buscando. - Dijo -.
- ¿Qué? - Dijo Justin - No... No lo entiendo.
- Justin, tienes que ir a Stratford con Jack y vivir como un humano normal, ¿no ves que tus ojos volvieron a ser los mismos? Ya no eres un ángel. La vida te dio una segunda oportunidad... ¡Eres el primer humano que le ocurre eso! Pero nunca podrás revelar el secreto, nunca puedes contar que eres un humano renaciente..., no puedes. Nadie lo puede saber, solo tu círculo más cercano, pero nadie debe saber de nuestra existencia, al menos, ese círculo. Estaría bien que siguieras con tu vida mortal, como Justin Drew Huilen. Te permitimos decir una mentira.
- quedaría que me escape, pero no quedaría lo de mi cuerpo.
- El primo de Chaz...
- ¿No se puede borrar la memoria de las personas sin volver al pasado?
- Claro que sí - me contestó Víctor- dime a quién quieres que se la borre.
- A todo el mundo, a todo el planeta, que borre hasta el momento exacto... Que la celebración de que la gira y todo nuestro trabajo durante este año no existiera, a partir de ese momento. Ni más, ni menos, ese. No quiero que nadie en este mundo recuerde nada de mi muerte ni algo por el estilo. Nadie, excepto Jack y Jessica, por favor.
- Está bien... - Dijo Victor - Mañana, nadie recordará que Justin Huilen murió. Nadie.
- Gracias - Dijo Justin - pero... Eso no es lo que me preocupa ahora... ¿Por qué no podemos vernos más? - Dijo Justin -.
- Los demonios los persiguen. La quieren a ella, a tu te tienen localizado, si te ven con Jessica, tal vez creen un portal hacia la dimensión humana y puedan dominar, por decirlo de alguna manera el mundo, sería el final del mundo, guerras, luchas, hambrunas... El mundo se apagaría..., por no decir si consiguen dominar los astros. Entonces, adelantarían la explosión del Sol. Y el fin del mundo sí que sería mortal. Y definitivo.
- Jessica... - susurró Justin - Nos vamos. - Dijo él -.
- Los... - susurré - Los... - los mellizos me miraron - Nada, es igual.
- Adiós. - Dijeron a la vez -.
- Buena suerte, Jessica - Dijo Victor - si se te aparecen los demonios... Tienen los ojos rojos. Si aparecen, deci Ticnahuty. No me preguntes quien lo inventó
- Está bien...
- Adiós, Jessica. - me dijeron los mellizos -.
Miré a la mesita de noche de mi cama. ¿Dónde estaban mis llaves de Stratford? Las había dejado ahí siempre... Joder, ya las perdi.
(NARRA JUSTIN)
- Justin. - Dijo Víctor cuando llegamos a mi casa - No pienses en ella... Además recuerda que te dije que no te enamoraras de nadie y menos de ella... ¿Lo hiciste?
- No lo sé, Víctor. - dije - No sé lo que se siente.
- Si estás enamorado de ella eso podría cambiar el sentido de la trayectoria de su vida.
- ¿Por?
- Sí en verdad estás enamorado de ella... - suspiró - Los demonios no podrían hacer nada para traspasar la línea de la dimensión, pero la localizarían y podrían llegar a matarla. Esto es un arma de doble filo, y es tu decisión. ¿Estás enamorado de Jessica o no?
- No lo sé...
- ¿Prefieres que se muera la tierra entera antes que ella? - Dijo Jack - Incluso yo, antes que ella.
- No... !!NO LO SEEE, VALE!! - grite con rabia - ¡No lo sé!
- Es preferible que el tiempo pase y tal vez dentro de unos años... La vigilaré de cerca.
- Cuando esté claro todo...
- Puedes ir a verla, pero Justin, no hables con ella, ni la mires nunca a los ojos... Por favor...
- Está bien... Gracias - dije - cuídala, por favor.
- Lo haré.
Y Victor, desapareció, dejándonos a Jack y a mí solos.
- ¿Estás enamorado de verdad...? - balbuceó -.
- No lo sé Jack... Le tome cariño, lo reconozco pero... El amor me parece algo muy precipitado.
- No sé, Just, yo solo te digo que tengas cuidado, no solo hablamos de una chica, hablamos de la faz de la tierra y la existencia de la raza humana o... De la vida.
- Lo sé, lo sé. La vigilaré de cerca...
- Pero nunca la mires a los ojos.
- Lo haré.
- ¿Cuándo irás?
- Cuando ya sea mayor de edad, creo que el tiempo nos viene muy bien a todos.
--UN AÑO DESPUÉS--
(NARRA JESSICA)
El tiempo pasó por todos los rostros conocidos de mis amigos. Matías, se volvió más dulce, alegre y hermoso, hasta llegar a mi máximo punto que ya lo puse como el chico perfecto además de posible de alcanzar, tenía más propósitos con él que con un famoso, sí, Justin. Justin recuperó su fama y su grupo siguió a flote. Los entrevistaron que era raro de que no hubieran ido de fiesta el día en el que los conocí y mi padre, hermanas, Brenda y Matt les pareció muy extraño que estuviéramos en Washington. Les expliqué que tuvimos un accidente de tránsito y que a lo mejor no lo recordaban... Excusas malas, pero siempre me respondían con un ‘ah'. Ni en el colegio me reconocieron pero puse la excusa de que tuve un accidente, pero que ya estaba inscrita.
Sobre Brenda... Bren fue la que menos cambió de los 3. Continuó con su dulzura de niña pequeña y algunas pecas de su cara desaparecieron, acabó siendo más alta que yo, y más linda, causó sensación en el instituto a la vuelta del verano, muchos chicos le pidieron salir, pero ella por supuesto, les dijo que no. No sé porque... ¡Sí yo hubiese tenido ese éxito...!
Todos maduramos, los 3. Al mismo tiempo, comprendimos que la vida no era lo que siempre nos habían enseñado de pequeños, sí, maduramos a los 18 años aunque suene estúpido, pero maduramos.
Estábamos en casa de Matt comiendo una pizza y viendo ‘Soy Leyenda' mientras hablábamos de nuestras cosas y comiendo, por supuesto. Timbraron a la puerta, y Matt fue a abrir, a los 5 segundos, volvió con... ¿¡Con Víctor!?
- ¿Victor?
- Jessica... Tienes que venir urgentemente...
- Claro, voy. - me levanté - Chicos... los veo mañana... ¿si?
- ok. - Dijeron los 2 - ¡Hasta mañana, Jessyy!
Sí, me llamaban Jessyy.
Abandonamos la casa, y Víctor me dio la mano, usamos la tele-transportación, como siempre. Extrañaba esa sensación de que el viento azotara sin cesar mi cara y volverla a sentir era gratificante, solo que la mano que me agarraba no era la de Justin, precisamente.
Y no estábamos viajando en el tiempo.
Abrí los ojos como siempre, cuando la sensación de viento paró. Estábamos en un bosque, y todo desgraciadamente estaba oscuro, de repente, apareció una luz.
- Ese es Justin. - dijo Victor - ¡Vete, venga!
Desapareció. La luz aumentaba y aumentaba su intensidad hasta el hecho de que me llegó a deslumbrar. Miré hacia ella, un chico salió de ella, y comenzó a avanzar hacia mi.
No era Justin.
Y tenía los ojos rojos.
- ¡Vaya, vaya...! - Tenía una voz grave - ¡Jessica! Qué fácil me lo pusiste...
- ¿Quién eres? - pregunté -.
- ¿Qué quién soy? ¿Qué quién soy? ¿Es que Jasper no te hablo de mí? - Sonrió, tenía colmillos - Parece ser que no...
- ¿Jasper?
- ¿Jasper? ¡Ah, sí! ¡Perdona! ¡Víctor...! Cierto, tu lo llamas Victor - rió - me llamo Eddie.
Daba miedo.
- ¿Me tienes miedo? - me preguntó -.
- No... - balbuceé -.
- Oh, lo parece. Bueno, creo que ya se sabe que soy un demonio... - sonrió pícaramente -.
Desapareció. Alguien me tocó el hombro, Eddie. Me giré de golpe y me empujó contra el suelo.
- Gracias a vos, pequeña, podré dominar lo que quiera. - sonrió - Hasta a tu queridito Justy.
- ¿Y eso quién lo dice? - Dijo una voz - Lo dominaremos juntos.
Erik... No, Erik o Jasper o como se llamara... No... ¡Era un demonio!
- ¡Me engañaste! - grite -.
- Muy astuta - sonrió Jasper -.
Vi algo moverse detrás de él, otra luz. Pero desapareció. Las esperanzas de mantenerme con vida hasta las 6 de la mañana iba a ser imposible, el sol no salía hasta esa hora y los demonios solo podían verse de noche, lo había leído en un libro, vamos.
- Es perfecto. El día perfecto, en el lugar perfecto. - Dijo Eddie - Faltan 5 horas para que salga el sol, tenemos tiempo de sobra.
Eché a correr, o al menos lo intenté. Comencé a correr con todas mis fuerzas y sintiendo como el corazón se me salía del pecho, esquivé árboles, arbustos, piedras, todo lo que se me ponía delante de mi camino. Pero cuando estaba a punto de salir del bosque, cuando veía gente a lo lejos, tropecé con algo, caí y me golpee la cabeza.
- Pobrecita, se hizo daño - Dijo Jasper - ¿es que no sabes que los demonios corremos? Parece ser que no...
Empecé a llorar, una gota de sangre salpicó mi mano, me toqué la frente, estaba sangrando.
- Pobrecita... Está llorando - dijo Eddie, sonriente -.
Se empezó a poner todo borroso, poco a poco iba perdiendo fuerzas para levantarme. Mi corazón iba a 1000 por hora y mi respiración era entrecortada, necesitaba un milagro para salir de esa.
Ya estaba. El mundo caería solo porque Jessica, la chica que podía haberles salvado se calló y perdió el conocimiento dándose contra una piedra en la frente.Poco a poco mi cabeza fue tocando el suelo, y mis ojos cerrándose, llegaron a un momento en que no veía nada. Dejé de sentir las voces de Eddie y Jasper durante unos instantes, solo escuchaba sus respiraciones. Un rato después, escuche gritos. Pero una voz comenzó a susurrarme en el oído, una voz que hacía tiempo que echaba de menos.
- ¿Estás bien?
No pude responderle.
Me agarro en brazos y tal vez apoyase mi cabeza en su pecho

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