Cap 10

Intenté reprimir in sollozo ahogado, pero como ya digo lo intenté pero no lo conseguí.
- Ahora voy.
- Te veo.
- Adiós.
Colgué, miré con odio a Justin.
- ¿Qué pasa?
- ¿¡QUE QUÉ PASA!? ¿¡QUE QUÉ PASA!? ¡¡MI HERMANA ESTÁ EN URGENCIAS PORQUE HUBO UN INCENDIO EN CASA PORQUE TÚ NO ESTABAS!!
- ¿Qué...?
- Me voy - anuncié, no iba a hablar más con aquel elemento al que tenía como ídolo -, adiós.
Me alejé con marcha avivada, la verdad es que a medida que avanzaba y escuchaba más lejos sus voces aligeraba más el paso.
Necesitaba llegar a tiempo antes de que pasara cualquier cosa. Necesitaba estar con mi pequeña Chels.
Al final, acabé echando a correr. Llegué a una parada de autobús y tome uno, suerte que ya había subido sola por la calle un par de veces y me conocía parte de los horarios. Pagué al conductor con el dinero que me quedaba en la cartera, (vamos, que no tenía nada, prácticamente, 3 euros) y me senté detrás del conductor
Un chico de pelo castaño de ojos verdes se encontraba en frente de mí, justo a espaldas del conductor, la verdad es que me resultaba bastante familiar... Lo había visto hacía poco, de eso estaba segura. Era pálido, sus ojos eran verdes, y era hermosisimo, todo hay que decirlo.
- ¿Queres dejar de mirarme raro? - me dijo - soy Víctor.
- ¿Quién? -dije con todo mi "buen humor"-
- El... - inclinó su cabeza hacia adelante y con un gesto me indicó que aproximara mi cabeza a la suya -, mentor de Justin.
- Oh. - Dije volviendo a la postura inicial - ¿Y qué haces aca?
- Ya que Justin te sigue tanto...
- Justin no me va a seguir más - dije -, por su culpa...
- No, si ya la vi. A tu hermana, digo.
- ¿¡Y cómo está!? - Dije -.
- Está bien, Jessica. Pero..., ¿por qué iba a contártelo? Estás a punto de llegar.
Y dicho esto, se esfumó.
Bajé del autobús a toda prisa, entré y pregunté en recepción por mi hermana, habitación 716, qué casualidad...
El mismo número que la habitación de Justin en ese hotel ¿verdad? Parecía que me seguía a todas partes, estaba en cada rincón de mi mente..., me iba a volver loca. No solo era mi ídolo, no, ya es que era un muerto que me seguía a todas partes, con el que me había enfadado..., y ahora que lo pienso, era una estúpida por haberme enfadado con la persona que..., que más...
Que más quería en el mundo.
Sí, ok, estoy perdidamente enamorada de él, y voy yo, y por idiota, me enfado con él. Ok, pero gracias a él estoy a punto de quedarme o estube a punto de quedarme sin hermana pequeña.
¿De qué lado me pongo?
Dios, a veces necesitaría a mi madre aqui... La echaba de menos.
¿Y a mis examigas? También.
¿Y a mi padre? También.
¿Y a Paula? También.
¿Un súper ángel? También.
¿Un novio falso? También.
¿Un amigo loco de un novio falso?también.
La gente me quería..., y no me daba cuenta. Iba de víctima por el mundo cuando en realidad, dentro de lo que cabía, tenía suerte después de todo.
Y por idiota lo dejaba escapar...
Me paré en medio del pasillo y me quedé de piedra, sin valía y con unas ganas de quedarme en el lugar, increíbles. Mi corazón latía a gran velocidad y las lágrimas volvieron a descender por mis mejillas, necesitaba... ¿Qué necesitaba?
¿Escapar? ¿Empezar de 0? Tal vez...
O arreglar las cosas que nunca me había dignado a arreglar.
Cuando coloqué en mi mente las cosas, comencé a avanzar con el mismo paso que abandoné a los mellizos, hasta llegar al ascensor, marqué la planta y avancé por el pasillo hasta encontrar la habitación. La habitación 716.
Respiré profundamente y decidida, abrí la puerta.
No permitiría perder a alguien más.
No, esta vez no....
NARRA JUSTIN:
Volvimos a casa. ‘Despertamos' y volvimos a hacer la tele-transportación con los cuerpos. Ésta ya la sabía yo de memoria, entonces no hubo ninguna necesidad de despertar a Víctor de sus dulces sueñecitos.
Llegamos a Washington, más bien... Aterrizamos en su cuarto (Sí, se despega y se aterriza). Gracias a Dios, Jessica todavía estaba abajo.
- ¿Para qué venimos a acá, precisamente? Con el grito que va a pegar...
- Bah. Qué más da.
Se escucharon unos pasos subiendo las escaleras.
- ¡Voy a hacer los deberes! - grito Jessica -
- ¡ok!
Abrió la puerta, y encendió la luz. Soltó un grito ahogado.
- ¿Qué hacen...? - no acabó la frase, la interrumpí -.
- Venimos a verte. Bueno, Jack me obligó, quería saber como estabas...
- Muy bien. Perfectamente, ¿es que no lo ves? - me dijo - ¡Jack! - se abrazó a él - ¿qué tal? - Ok. - Dijimos al unísono -. Lo tenía delante de mí, perfecto como siempre... Pero no podía volver a caer. Se iría de nuevo y quedaría destrozada, había vivido mi primer día feliz, sin preocupaciones... Lo estaba empezando a olvidar, y va, y aparece, los sentimientos vuelven aunque sean 5 segundos... Quiero ser feliz y con él rondando por mi cabeza no puedo... Abrí los ojos, estábamos en mi... En mi habitación. En la habitación de mi casa de Stratford. Miré el calendario de mi cuarto... 13 de enero de 1995. -Aqui puedes decidir si lo que en realidad queres es ser feliz o conformarte con poco. Y sobre todo olvidarme para siempre. Es tu decisión. Solo tienes que desconectar la televisión donde me viste, sencillo. Ya sabes dónde está el botón que desconectar. De esa forma toda tu vida se invertiría y yo no influiría en ella: Tampoco habrías conocido a Brenda y a las demás personas que conociste gracias o por influencia nuestra. Es tu decisión. Serás libre o me tendrás siempre a tu lado. Mientras Justin iba diciendo eso, caminábamos detrás de mi yo quinceañera. Mi yo se sentó en la cocina y encendió la TV. Empezó a buscar por los canales de televisión hasta dar con MTV. Sonaba One Time, me enamoré de ellos cuando llegó el estribillo final. E iba por la mitad, tenía minuto y medio para elegir mi destino.
- Bien, bien - sonrió - y tu también ¿no?
- Ajá.
- Los dejo hablando... ¿si? - Dijo Jack - Voy al baño, y tal
Mi hermano se encerró en el baño...
- Bueno... - balbuceé -
NARRA JESSICA:
- Estoy bien. - Dije tajante - puedes irte.
- Jessica... - dijo agarrándome de la mano - ¿Estás bien? Estás distinta.
- Será que cuando estaba en Stratford no era feliz, acá lo soy.
- Vamos a dar una vuelta.
- ¿A dónde?
- A tu jardín - me agarró del brazo - ven, vamos.
- No quiero bajar a mi jardín. - Dije - Quiero que te vayas y me dejes vivir mi vida.
- ¿Sabes? No vamos ir a tu jardín. Vamos a otro lugar.
- ¡Qué me dejes, ya!
- Espera. Te dejaré después de esto.
Me agarró de la mano más fuerte y susurró algo. Intenté soltarme pero él tenía más fuerza que yo. Un viento comenzó a levantarme el pelo y a rozarme con violencia la cara, empecé a escuchar unas voces, cerré los ojos con fuerza, aún estaba aferrado a su mano.
'¡Mamá!' - escuche -.
Me... me veía a mí... Era pequeña, tenía miedo y las lágrimas recorrían mis mejillas.
- ¿Sí, cariño? - mi madre entró por la puerta -.
- Tengo miedo... - susurré tapándome hasta arriba -.
- Cariño, no hay de qué tener miedo... - mi madre se sentó a mi lado -.
- Tenía 5 años... - susurré - Ahí fue cuando le cogí miedo a la oscuridad.
- Vamos a ver más.-me dijo Justin-
Otra vez ese viento azotó mi cara, me aferré a Justin fuertemente, tenía miedo de perderme por lo que supuse que fuera el túnel del tiempo.
El viento me dejó de azotar la cara, volví a abrir los ojos.
Me vi de nuevo, en ese recuerdo tenía 15 años, era pequeña pero demasiado astuta y perspicaz, pero mi miedo a la oscuridad continuaba creciendo cada noche más y más, me acordaba de ese día a la perfección. 30 de Agosto de 2005.
- Elege. - me dijo Justin- todo tuyo, elige olvidarme para siempre o que yo siempre este a tu lado...

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